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Dr Javier Gómez

Mi especialización en Psiconeuroinmunología (PNI) ha completado mi trayectoria profesional en medicina, proporcionándome los conocimientos y las herramientas necesarios para adoptar un enfoque más amplio e integral de la comprensión de la salud y el tratamiento.

Mi especialización en
Psiconeuroinmunología o PNI

Mi especialización en Psiconeuroinmunología (PNI) completa mi trayectoria profesional en el ámbito de la medicina, aportándome las herramientas necesarias para comprender la salud desde una perspectiva más amplia, profunda e integrativa.

Pero, sobre todo, me permite ofrecer a mis pacientes uno de los elementos más importantes de una consulta integrativa: el tiempo. El tiempo necesario para escuchar, explorar todas las dimensiones del problema y comprender qué está ocurriendo más allá de los síntomas. De este modo, podemos diseñar un plan de tratamiento personalizado que no se limite a aliviar el síntoma, sino que busque abordar las causas que están en el origen del desequilibrio.

En mi consulta de PNI establecemos un diálogo que va más allá de los síntomas. Analizamos de forma global los diferentes sistemas del organismo y la manera en que interactúan entre sí, con el objetivo no solo de dejar atrás el dolor o el malestar, sino de recuperar y fortalecer la salud desde su raíz. El objetivo no es simplemente sentirnos mejor hoy, sino construir las bases para disfrutar de un futuro con más salud, energía, vitalidad y capacidad para vivir una vida activa y plena.

1.

Donde comenzó mi pasión

Desde muy joven recuerdo sentir una profunda pasión por comprender a las personas.

Durante mi adolescencia temprana, me sorprendía que, a veces, nadie parecía ser capaz de ayudar a algunas personas que sufrían y no encontraban una solución a su enfermedad, ni de comprender realmente lo que estaban viviendo y ayudarles. En aquellos primeros años de mi vida, lo interpretaba como un profundo misterio: ¿cómo era posible que nadie pudiera entender lo que le estaba sucediendo y ayudarla? Sentía que yo tenía que hacer algo al respecto. No podía simplemente permanecer al margen. Así, nació mi determinación de emprender un camino basado en la empatía, el estudio y la comprensión de los seres vivos, de las personas y de la vida.

2.

Mis primeros pasos: la naturaleza y la medicina veterinaria

A los 10 años descubrí mi «primer gran amor»: la naturaleza y los animales que nos rodeaban.
Junto con mi hermano y mis amigos, pasaba incontables horas observando la fauna y la flora. También descubrí mi pasión por la fotografía, que me permitía capturar momentos únicos e irrepetibles. Algunas de mis fotografías llegaron a publicarse en libros y revistas. Lógicamente, mi interés por los seres vivos me llevó a estudiar Veterinaria, una profesión que ejercí y disfruté durante varios años.

3.

Viaje desde la naturaleza y fauna hacia la naturaleza humana

Sin embargo, sentía que había algo más. Aquella curiosidad que me había acompañado desde niño y que me impulsaba a comprender y ayudar a las personas aún no encontraba una respuesta plena. Por ello, decidí simultanear mi trabajo como veterinario con los estudios de Medicina y, al mismo tiempo, formarme en Osteopatía. La Medicina me aportaría los conocimientos médicos necesarios, mientras que la Osteopatía complementaría mi formación, especialmente en el ámbito de la exploración y la valoración clínica.

A su vez, mi formación como veterinario me había proporcionado una perspectiva única sobre la capacidad de adaptación de las diferentes especies animales a los cambios de su entorno Comprender cómo los animales desarrollan mecanismos para adaptarse y mantener su equilibrio me permitió trasladar esta mirada al ser humano y al entendimiento de la enfermedad. Esta experiencia me ha llevado a desarrollar una visión integradora de la salud, entendiendo cómo las alteraciones o el fracaso de estos mismos mecanismos de adaptación en las personas pueden acabar afectando a la salud y el bienestar.

4.

Mis años en el NHS en el Reino Unido y un punto de inflexión

Mis casi 30 años como médico en el NHS han sido, y continúan siéndolo, una etapa apasionante de mi trayectoria profesional. A lo largo de este tiempo, he tenido la oportunidad de trabajar junto a distintos equipos médicos, dirigir servicios hospitalarios, poner en marcha iniciativas clínicas y desarrollar proyectos de educación para la salud.

Sin embargo, fui siendo cada vez más consciente de una limitación importante: los 15 minutos que habitualmente se asignan a cada consulta médica No son suficientes para comprender de verdad la complejidad de la salud de una persona. Con frecuencia escuchaba a mis pacientes contarme que tenían que acudir a diferentes especialistas y que, aunque recibían una buena atención por parte de cada uno de ellos, nadie disponía del tiempo necesario para revisar su salud en conjunto. Tienen razón.

Yo no podía seguir siendo testigo de cómo personas que buscaban respuestas a sus problemas de salud pasaban de una consulta a otra sin encontrar el espacio y el tiempo necesarios para abordar lo que les ocurría desde una perspectiva verdaderamente global e integradora.

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